En mi nuevo hogar

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Hoy han venido a por mí. Al principio creí que era unan una visita más. Pero no. Han estado muy pendientes de mi mami, de cómo se relaciona con los miembros de nuestra familia, humanos y perrunos, y cómo se relacionan con ellos.  Además han visto a papi y a mis hermanos mayores. Dicen que el carácter de mami puede condicionar el mío cuando sea mayor, y han hecho mucho hincapie en la agresividad, el miedo o el nerviosismo.  Dicen que si no te dejan ver a la mami, que desconfíes. Puede ser por cosas muy feas, como el hacinamiento y maltrato o problemas serios de carácter.

Pero se quedaron encantados con todos. Una de ellas ¡quería llevarse a mi mami!.

Total, que vinieron, pero tenían ya un book de fotos mías. Parece ser que estaban en contacto desde que yo era bien bien chiquitita.

La verdad es que mi mami ya había empezado a estar más distante, y menos pendiente de nosotros.

Así que dicen los que saben de esto que la séptima semana es ideal para ir al nuevo hogar, porque de esta manera hay tiempo para que en esa segunda parte del proceso de socialización esta se produzca en el contexto social y físico que va a terminar siendo tu espacio vital.

Como este período es sensible, cuantos más contactos con personas, niños y animales tenga, mejor. Dicen que luego es más complicado y es más fácil tener problemas de comportamiento en la edad adulta, aunque es cuestión de probabilidad, y no de causa-efecto irremediable. Pero sí que hay problemas con el destete precoz. Entre ellos encontramos:

  • Dificultad de comunicación con otros perros
  • Ausencia de inhibiciones, menos autocontrol y poca resistencia a la frustración.
  • Dificultad para aprender
  • Agresividadhacia perros en edad adulta que puede explicarse por una escasa o nula socialización con su propia especie y por la dificultad de comunicación.
  • Miedos y fobias, y consecuente agresividad por miedo.
  • Problemas de hiperactividad.
  • Inhibición de la conducta sexual.
  • Ansiedad por separación.

En casa de mis papis, el entono era muy adecuado para que yo aprendiera de forma equilibrada y sana, pero otros cachorros no tienen tanta suerte. Por eso amigos que he conocido después me han dicho que menos mal que les sacaron antes. Los entornos no domésticos no son buenos para nosotros: garajes, criaderos con habitáculos de hormigón donde el cachorro sólo se relaciona con su camada y un cuidador, refugios, granjas… De esos sitios mejor salir antes.

En casa de mi mamá y papá había estado genial, como ya os conté en el post anterior. Cuando llegué a mi nuevo destino me esperaban un perro, un gato y la visita frecuente de una niña.

¡Ay que lío al comienzo con la gata!. Una gata mayor llamada Ruah, dueña indiscutible de la casa, que no quería jugar conmigo. Yo le hacía el arco, jugaba con las patitas, le daba mordisquitos, y cuando yo pensaba que mejor se lo estaba pasando porque movía la colita y me daba con las patas, zas, bufido. No hay quien la entienda. Así que he termiando intentando adaptarme a su extraño lenguaje cuando jugamos. Aunque no puedo evitar correr hacia ella por las mañanas o cuando la veo bajar de la encimera después de que coma. Por cierto, ¡¡que cuántas veces come!! Muchas veces se queda quieta cuando voy a saludarla, y es un rollo, ya no quiere jugar. Ni cuando voy a pedírselo a su silla quiere. Si quieres conocer su versión, ve a Las batallitas de Ruah

Menos mal que para divertirme tenía la aspiradora: qué magnífico artefacto. Dicen que esto es habituación a estímulos ambientales, pero a mí me parece la bomba… y a Nico también. Nico es un perro de 10 años, cuyas orejas me parecen absolutamente apetecibles.

Y luego está Daniela. ¡Me encanta esa niña! Me deja que salte sobre ella, le dé lengüetazos, juegue con ella. Me pone muy contenta verla.

Y menos mal que venía ella a casa, porque hasta las 12 semanas, cuando este período termina, no me sacaban casi a la calle. Cosas de las vacunas. Sólo iba a clases de cachorros. Ahí podía tener experiencias positivas con otros perros, personas y estímulos novedosos. Aunque muchas de las cosas que allí vi, las tenía también en casa: otras personas, otros perros, ruidos, superficies, otras especies…

Cuando hice los tres meses, fui a otras clases con otros cachorros. Guau, cuántas cosas aprendí. Pero eso os lo cuento en otro momento, que ya estoy un poco cansada: hoy ha tocado aspirador…

 

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En casa de papá y mamá

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Vaya, vaya, estáis ahí. He cambiado un poco desde la última vez que me visteis. Ahora ya tengo alrededor de un mes. ¡Ya sé lo que soy! Soy una hembrita (¡no os voy a explicar cómo lo sé!). Cuando cumplí más o menos los 15 días ¡abrí los ojos por fin! Y con casi 20 empecé a oír algo (¡qué sensación!). A partir de ahí empecé a explorar y a jugar. Y, entre nosotros, empecé a hacer yo sola los pises y las cacas, en cualquier sitio. ¡Yo sola!

Mami antes estaba todo el tiempo con nosotros, atenta a lo que nos ocurría. Si nuestro humano nos cogía un poquito y nos separaba de ella, cuando nos dejaba de nuevo a su lado, nos lamía y nos lamía una y otra vez. Dicen que eso hace que nos estimulemos más y tiene efectos positivos sobre nuestro temperamento y capacidad de aprendizaje. Esto viene a ser que madura antes nuestro sistema nervioso, abrimos antes los ojos, crecemos antes y tenemos una conducta exploratoria más intensa cuando nos colocan en un sitio desconocido. Pero ahora, cada vez pasa menos tiempo con nosotros y, cuando intentamos mamar, como que se enfada.

Los humanos que nos cuida han empezado a ponernos pienso mojado y nosotros lo chupamos y nos lo metemos en la boca. No es lo mismo, pero creo que tendrá que valer.

No sabéis lo que me pasó un día, de repente empecé a sobresaltarme. Tendría unos 21 días. Parece que a medida que me voy haciendo mayor disminuye mi atracción por lo desconocido y empieza a darme miedo.

Ahora que tengo un mes estoy dentro de lo que los humanos llaman período de socialización.

¡Qué palabra! SOCIALIZACIÓN. No veáis lo insistentes que se ponen con eso de la “buena socialización”. Eso me dicen mis hermanos mayores.

Tanto oír hablar de ello, que tuve que preguntar.

He oído que el período de socialización es un período sensible. En un principio pensé que eso significaba que lloraba mucho y era muy delicado. Pero parece ser que las cosas no van por ahí, sino por ser un momento especialmente importante para el aprendizaje.

Por lo que dicen hay que cuidarlo mucho.

Me he dado cuenta de que mis ojos y mis oídos funcionan mejor, y que puedo moverme y aprender mucho más rápido. Aunque el culo me sigue pesando y me desestabiliza un poco, me siento mucho más ágil.

Puedo hacer muchos gestos, sobre todo con las orejas y los labios, la cantidad de vocalizaciones que puedo hacer es mucho mayor y ya comienzo a usar mi cuerpo para comunicarme. Esto es una gran satisfacción, que todavía recuerdo cuando arrastraba la tripita para moverme.

Juego mucho con mis hermanos y con mi mami. Si me paso, mami me regaña. Bueno, y si se pasan mis hermanos, les regaña a ellos.

Creo que mi mami con todo esto nos está preparando para que sepamos relacionarnos bien en el futuro, para cuando seamos mayores y tengamos que relacionarnos con perros que no conozcamos. Es importante saber cómo tenemos que acercarnos a saludar, qué es de buena educación y que no. Las relaciones sociales hay que cuidarlas y saber manejarlas.

En ocasiones vienen niños a vernos. A veces me pregunto si esos seres pequeños, ruidosos y que agitan tanto las manos, son de la misma especie que los humanos grandes. No te creas, que a veces me cuesta aceptarlo.

Por la ventana también veo otros seres que vuelan, los llaman pájaros.

¡Cuántas cosas distintas alrededor!

A nuestros humanos les ha dado por ponernos ruidos extraños, pero estoy con mami y mis hermanos, así que miramos a ver qué hace ella: si está tranquila nosotros también, eso quiere decir que no hay peligro. Cuantos más estímulos tengamos, más preparados estaremos para reaccionar ante las cosas nuevas que la vida nos vaya poniendo delante, sobre todo si lo relacionamos con situaciones tranquilas y positivas.

Me han dicho que este período de socialización dura más o menos hasta las 12 semanas. Uff, qué lejos queda eso. O no tanto… Qué sé yo, si sólo soy un cachorro.

También he oído a los humanos hablar de lo importante de la séptima semana, para no sé que cambios importantes en mi vida. Y he oído también, gracias a mi plena audición, que hasta ese día van a intentar seguir con todos esos estímulos que nos están presentando ahora. Ya me han contado mis hermanos: personas que entran y juegan con nosotros, niños a los que a veces les podemos robar alguna chuche sin que se enteren los humanos claro, sonidos varios, la tele puesta, y nuestros juegos con botellas, túneles, pelotas, plataformas… Parece que nos lo pasaremos bien.

Estoy muy a gusto aquí, hablando con vosotros pero creo que me voy a ir un ratito a jugar con mis hermanos que ahora es súper divertido, nos subimos unos encima de otros, nos mordisqueamos las orejas, el cuello… Pero como nos pasemos y alguno de nosotros llore ahí que viene mami, nos separa y se acabó el juego, así que será cuestión de mordernos en silencio.

Para que os entretengáis, aquí os dejo un vídeo de lo que es mi vida en casa de mamá y papá.

¡Hasta la próxima!

 

 

 

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Atención, ¡que salgo!

 

 

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¡Hola de nuevo!

Como podéis ver ¡esto ha cambiado mucho! ¡Qué ambiente! ¡Me han hecho otra foto! Radiografía la llaman. Llevo aquí dentro unos 55 días y casi no queda espacio para mucha cosa.

Ahora se puede contar cuántos somos para que, cuando llegue el momento, el humano que cuida a mi mami, sepa si hemos salido todos o si alguno ha decidido quedarse, porque está muy cómodo o porque no puede salir.  Me han dicho que a veces pasa.

Creo que puedes ayudar a mi mami buscándola un lugar tranquilo donde poner una caja para tenernos y cuidarnos, fácil de limpiar, que no pueda ser volcada, con bordes un poco altos porque, en cuanto te descuides nos dedicaremos a trepar, que yo lo sé.

Mientras llega el momento, puedes acariciar su barriga.  De ese modo nosotros también lo notaremos y nos resultará agradable. Parece que el estrés que pueda sentir mi mami mientras estamos dentro de ella puede afectarnos en nuestra capacidad de aprendizaje posterior y hacer que nosotros nos estresemos más fácilmente. Y tú no quieres eso para nosotros, ¿no?.

Ufff!!! Estoy empezando a sentir algo extraño, como si fuera hacia abajo, esto está empezando a moverseeeee…..

Ay, ay, ay, que mi mami se siente extraña. Noto como  le ha bajado la temperatura corporal, se mira los flancos y empieza a tener contracciones. ¡Que me voy! ¡Qué sitio más estrecho! ¡Si casi no quepo! ¡Puaggg! ¿Qué es esto? La bolsa donde estaba se ha roto y he salido a…, a… ¿a dónde? Tengo la necesidad de abrir el pecho, noto algo húmedo y caliente por todo mi cuerpo (¿la lengua de mi mami?), abro la boca y…. una bocanada de aire me llena los pulmones. ¿Pero dónde estoy? ¡Sigo sin ver ni oir!. Pero, espera, siento un calorcito cerca de mí que me pide que le siga: ¿ese olor?. Siento el deseo irrefrenable de acercarme a ese punto caliente, aunque casi no me puedo mover. Me arrastro y muevo la cabeza a los lados buscando, hasta que siento que por fin lo tengo: ¡sííííí!, acabo de enganchar la boca a algo calentito por el que sale un líquido muy rico. ¡Qué a gustito estoy! Estoy calentito, hay un olor muy agradable en el ambiente que sale de donde está esto a lo que estoy enganchado. Pezón creo que se llama, no me pidas que me sepa todos los nombres, que acabo de nacer.

Parece ser que mi mami produce unas sustancias llamadas feromonas que hacen que me sienta tranquilo y a gusto. Ves, la palabra feromona sí me la sé, no me preguntes por qué.

Durante unos 15 días voy a dedicar prácticamente todo mi tiempo a dormir y mamar. El pis y la caca lo hago porque mami me da lametones y me estimula la zona del culete, porque yo solo no soy capaz. ¡Qué no hace una mami por sus cachorros!.

Son pocas las cosas que puedo hacer sola: casi no me puedo mover (me arrastro con las patas delanteras hasta casi los 10 días de vida), busco el pezón de mami porque despide calor….pero que sepáis que puedo sentir dolor. Me han dicho que algunos humanos les cortan los rabos a los cachorritos: ¡que duele!. Es por ello que, según he oído,   es una práctica que está dejando de hacerse.

Amigos, aquí me quedo, mamando tranquilamente junto con mis hermanos y hermanas. Tengo la sensación de que, para cuando volvamos a vernos, ya podré hacer más cosas.

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Recién nacida

Recién nacida dispuesta a comer

Recién nacida dispuesta a comer

Con mi mami y mis hermanos.

Con mi mami y mis hermanos.

Con papi

PD: Gracias a Atlántika de Kolores por las fotos, pero sobre todo, por Tea.

 

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¡Hola mundo!

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Pssshhh!!!, Eh!!!! Si, tú. ¡Hola! ¿Que no sabes quién soy? Pues, la verdad es que yo tampoco. Si no me equivoco, soy esa especie de alubia que está dentro de una bolsa en alguna parte. ¡Espera!, cuerno uterino creo que le llaman, pero no me hagáis mucho caso.

Llevo poco tiempo aquí, unos 28 días, y ¡ya me han hecho una foto! ¡Vaaale, ecografía!

No sé muchas cosas de lo que tengo alrededor, no veo y se me están empezando a formar los oídos (¿qué será eso?). No sé si estoy solo o acompañado, si soy macho o hembra, sólo sé que vivo flotando en un líquido y que estoy muy a gustito aquí dentro. Mi corazón ya late y a través del cordón umbilical me llega todo lo que necesito para seguir creciendo tanto física como mentalmente.

Tengo entendido que, aunque yo no reciba directamente estímulos, todo lo que afecta al ser que me lleva dentro (creo que debería llamarle mamá), me afecta a mí también: si está contenta, su cuerpo produce unas sustancias que hacen que se relaje y yo también me sienta relajado; si se pone nerviosa produce otro tipo de sustancias que hacen que mi cerebro cambie de alguna manera y, cuando sea mayor, puede causarme problemas de… de… ¿cómo lo llaman?… ¡Ah, sí!:  Problemas de comportamiento. ¡Eso!. Así que, lo más adecuado cuando tenemos a una futura mamá en casa, es hacerle la vida placentera, evitarle situaciones de esas que generan lo que los humanos llamáis estrés, para que los pequeños seres como yo, vayamos creciendo plácidamente y nuestro cerebro se desarrolle de la mejor manera posible.

Os invito a que me acompañéis durante todo mi crecimiento, a que veáis cómo voy cambiando y qué situaciones se dan a lo largo de mi vida, cómo me comporto, qué problemas se pueden presentar y cómo se pueden solucionar o, por lo menos, mejorar.

Estoy cansado. Creo que voy a seguir flotando tranquilamente. Mmmmm. Hasta pronto.

PD.: Eco cortesía de Irati Apalategi, Neu Albaitaritza.

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